La verdad que nunca sabemos cómo es que llegan, justo y precisamente, a nuestras vidas. Casi siempre olvidamos el comienzo de toda relación o por lo menos yo lo hago. Nos preguntamos enfáticamente "¿En qué maldito segundo te has vuelto tan indispensable en mi vida?". Y es precisamente en ese momento en que acabamos de encontrar a una de ellas. A una persona mágica.
Estos "bichos raros" de la sociedad son en verdad muy extraños hoy en día. Inexplicablemente es tan por ahí, dando vueltas por el mundo, camuflados entre la gente; son como vos y yo, pero con un toque especial en sí mismos.
Son de alma pura. Irradian luz a su alrededor. Liberan y transmiten felicidad por los poros. Es tan llenos de amor, de alegría y hasta un poco de locura.
Son magia, y también la practican.
Si los he visto? Pues claro, a diario. Los vi ayudar cuando alguien no podía, aconsejar a los confundidos, alentar a los miedosos, amar a los rotos, abrazar a los débiles y hasta perdonar a quienes más les han fallado.
Si, también los vi tristes, desanimados, desarmados, apagados y hasta moribundos. Pero ellos no son de quedarse sintiendo como los carcome la tristeza y el miedo, ellos no son ordinarios, ellos son extraordinarios.
Ellos, misteriosamente, somos todos nosotros en la vida. Con nuestros altos y bajos, nuestras líneas curvas y rectas.
Cada uno tiene su magia, un don, algo especial para dar; a ver si algún día nos ponemos de acuerdo y empezamos a compartirla por todo el mundo no?
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