viernes, 3 de febrero de 2017

"Che nena, vení y escucha esto"-me dijeron

Mi mamá hace unos años me dio un largo sermón que a duras penas y entre lagrimas escuche de a ratos. Las únicas palabras que me quedaron fueron: Amate, sé feliz y disfruta.
Me dijo amate por ser única, porque nadie va a ser igual a vos, NADIE entendelo; amate porque es lo primero que tenes que hacer, sino ¿como vas a amar a otros?; amate porque es lindo, es esencial; amate no porque sea fácil, porque sé que no soportas tus piernas, tu pancita, tus ojos, tu pelo o tu nariz, empeza a hacerlo porque con imperfecciones y todo sos natural, sencilla y magníficamente hermosa; amate porque no sabes que puede pasar y, algún día, capaz ya no puedas hacerlo.
Me dijo que ser feliz y hacer feliz a los demás es uno de los privilegios que tenemos como personas, ahí es donde se encuentra nuestra humanidad, porque.. ¿de que serviría ser feliz sin compartir ese sentimiento? De absolutamente nada. Además, disfrutar a pleno, sin demoras y excusas, sin pensarlo ni analizarlo, sin reservas, dándolo todo; disfrutar porque cuando lleguen los malos tiempos son esos momentos que disfrutaste los que te van a levantar.
Por eso, amate para ser feliz, sé feliz para disfrutar el momento.